
La derecha con Epstein (fuertes imágenes)
febrero 6, 2026La reforma judicial empieza donde la justicia no llega
Columna de opinión: Ingeniería Política
Por: Aldo San Pedro
En semanas recientes, distintos encuentros ciudadanos realizados en territorio revelaron preguntas que rara vez ocupan el centro del debate sobre la reforma judicial. No surgieron de análisis técnicos ni de posturas ideológicas. Nacieron del cansancio, la confusión y el desencanto de personas que han intentado, sin éxito, acercarse al sistema de justicia. Escucharlas obliga a detenerse, porque cuando una reforma toca este ámbito, lo que está en juego no es solo una norma, sino la relación cotidiana entre la ciudadanía y el poder que decide sobre su libertad, su patrimonio y su seguridad.
Una reforma que abrió una puerta histórica
La reforma judicial aprobada en 2024 marcó un punto de quiebre. En 2025, por primera vez, la ciudadanía eligió de manera directa a quienes encabezan órganos encargados de impartir justicia. No fue un ajuste menor ni un gesto simbólico. Fue una modificación profunda en la relación entre sociedad e instituciones.
Sin embargo, asumir que ese acto agota la transformación sería un error. Las reformas no se consolidan al aprobarse. Se consolidan en la implementación, en la explicación pública, en la evaluación constante y en su permanencia en la vida diaria.
Donde la justicia se pierde antes de empezar
El trabajo en territorio permite entender por qué ese matiz es clave. En los encuentros recientes se repitieron testimonios que no hablan de sentencias injustas, sino de omisiones previas. Casos donde la autoridad no actúa. Donde la policía no responde. Donde el Ministerio Público desalienta la denuncia o la vuelve un trámite imposible.
Muchas violencias ocurren dentro de los hogares, en comunidades cerradas o entre personas conocidas. Ahí, la justicia no falla al final del proceso. Falla desde el inicio.
La desinformación como barrera estructural
Estos relatos comparten un patrón. Muchas personas no pierden sus casos por falta de razón, sino por no saber a dónde acudir, cómo documentar un hecho o qué procedimiento corresponde. El sistema es complejo y esa complejidad funciona como una barrera estructural.
Errores iniciales —denuncias mal integradas, pruebas inexistentes, plazos vencidos— condicionan todo el proceso posterior. No por negligencia de la ciudadanía, sino por una distancia histórica entre las instituciones y la experiencia cotidiana de la gente.
JUSTA, una respuesta desde el proceso
En ese contexto surge JUSTA (justamx.com). No como un proyecto previo a la reforma, sino como una respuesta directa al proceso electoral judicial de 2025. Su origen estuvo ligado a una necesidad concreta, explicar una elección inédita, informar qué se votaba, quiénes eran las personas candidatas y por qué esa decisión importaba.
Para ello, JUSTA impulsó una plataforma tecnológica enfocada en información clara y accesible sobre la reforma judicial y el proceso electoral. También desarrolló un decálogo dirigido a juzgadoras y juzgadores, pensado como una herramienta ciudadana para comprender perfiles, compromisos y responsabilidades.
Del voto al vínculo con la sociedad
Con el paso de los meses, el proyecto evolucionó. JUSTA dejó de ser solo un espacio informativo y se convirtió en un puente entre quienes hoy imparten justicia y la sociedad civil. A través de la difusión de actividades públicas, canales de diálogo y encuentros presenciales, comenzó a construirse una relación menos distante.
El objetivo no fue idealizar ni exhibir a las personas juzgadoras. Fue mantenerlas en contacto con la realidad social sobre la que toman decisiones todos los días.
Orientación antes que abandono
De manera paralela, JUSTA incorporó servicios de orientación judicial. No para sustituir a las instituciones ni a la defensa legal, sino para reducir la desinformación que empuja a muchas personas a cometer errores irreversibles. La apuesta es clara, acompañar el primer contacto con el sistema de justicia, donde hoy se concentran muchas derrotas silenciosas.
El proyecto continúa evolucionando con una visión definida. Convertirse en una plataforma ciudadana que use herramientas de inteligencia artificial para organizar información, conectar a la ciudadanía con instituciones y visibilizar problemáticas que suelen quedar fuera del radar institucional.
Lo que sigue después de la reforma
Leídos en conjunto, los encuentros ciudadanos y la experiencia acumulada dejan una conclusión incómoda pero necesaria. La reforma judicial no termina con una elección. Lo que sigue es más complejo. Implementación cotidiana. Evaluación de resultados. Preparación de una segunda elección. Ajustes normativos inevitables.
El desafío mayor vendrá después. Extender esta lógica hacia las fiscalías, donde hoy se concentra buena parte del dolor, la frustración y la desconfianza social.
La justicia empieza antes del tribunal
No estamos ante soluciones inmediatas ni ante una justicia nueva. Estamos ante el inicio de un proceso que exige presencia constante en territorio. Cuando las instituciones escuchan directamente y cuando la ciudadanía cuenta con herramientas para entender y participar, la justicia deja de ser abstracta.
La reforma abrió la puerta. La implementación decidirá si se cruza o si vuelve a cerrarse.


