
Alcaldesa en un cuento de hadas
febrero 4, 2026Alzheimer, cáncer y el fin de la resignación médica
Columna de opinión: Ingeniería Política
Por Aldo San Pedro
En semanas recientes, desde distintos centros de investigación y casi en paralelo, comenzaron a difundirse avances científicos que no prometen curas inmediatas, pero sí algo igual de relevante: cuestionar límites médicos que durante décadas parecieron inamovibles. No se trata de anuncios espectaculares ni de descubrimientos aislados, sino de resultados recientes, publicados con cautela y respaldados por evidencia experimental.
Analizarlos desde la Ingeniería Política resulta pertinente. Cuando la ciencia se acerca a fronteras históricas de la enfermedad, lo que entra en juego no es solo el conocimiento médico, sino la manera en que una sociedad decide ordenar expectativas, prioridades y recursos públicos.
Alzheimer: comprender dónde se rompe la memoria
El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta a más de 50 millones de personas en el mundo y constituye la principal causa de demencia. Durante años, el deterioro cognitivo fue asumido como inevitable. La medicina logró describir el daño, pero no modificar su curso.
Estudios recientes en modelos animales han comenzado a precisar el punto crítico del problema. El fallo no estaría únicamente en la muerte neuronal, sino en los mecanismos que consolidan la memoria en el hipocampo durante el descanso. El cerebro logra aprender, pero no fijar los recuerdos de forma estable. Esta distinción es clave porque desplaza la mirada desde la pérdida irreversible hacia procesos específicos que podrían intervenirse.
Litio y nuevas rutas de investigación
De manera paralela, investigaciones desarrolladas en la Universidad de Harvard exploran otra vía distinta. Sus experimentos, también en modelos murinos, analizan el papel del litio en cerebros con Alzheimer. Los resultados sugieren que un déficit de este elemento estaría asociado al deterioro cognitivo.
Al modular sus niveles, se observaron mejoras en ciertas funciones de memoria. No se habla de tratamientos clínicos ni de aplicaciones inmediatas, pero sí de una línea de investigación que amplía el marco explicativo y evita reducir la enfermedad a una causa única.
Cáncer de páncreas: romper un límite histórico
Algo similar ocurre con el cáncer de páncreas, considerado uno de los tumores más letales de la oncología moderna. Su tasa de supervivencia a cinco años es inferior al 10 por ciento. El diagnóstico tardío y la resistencia a tratamientos lo convirtieron durante décadas en un límite casi absoluto.
Por ello resulta relevante el trabajo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), encabezado por el equipo de Mariano Barbacid. En modelos animales, una terapia triple dirigida a las proteínas KRAS, EGFR y STAT3 logró eliminar tumores sin recaídas ni resistencias detectables.
No es una cura aplicable aún en humanos, pero sí una ruptura conceptual frente a décadas de frustración terapéutica.
Evidencia sólida, no promesas vacías
Leídos en conjunto, estos avances comparten una característica poco común: no se apoyan en intuiciones ni en discursos aspiracionales, sino en evidencia experimental verificable y revisada por pares.
En el Alzheimer, los estudios permiten aislar con precisión el fallo en la consolidación de la memoria y explorar cómo intervenirlo sin simplificar la complejidad de la enfermedad. En el cáncer de páncreas, los resultados del CNIO son difíciles de ignorar: eliminación completa del tumor en ratones, ausencia de resistencias y supervivencia prolongada tras el tratamiento combinado.
No son resultados extrapolables de inmediato a humanos, pero sí pruebas de concepto sólidas. Demuestran que incluso los padecimientos más intratables comienzan a ofrecer puntos concretos de intervención.
El verdadero cambio: dejar de aceptar el destino
No estamos ante curas milagrosas ni soluciones inmediatas. Estamos ante algo más difícil y más valioso: el inicio de una conversación distinta. Cuando la ciencia deja de aceptar el destino como explicación y empieza a interrogar sus límites, cambia el horizonte completo.
Lo que se transforma no es solo el pronóstico médico, sino la forma en que una sociedad decide cuánto tiempo, recursos y paciencia está dispuesta a invertir para mover fronteras que durante años parecieron intocables. Ahí es donde la resignación empieza a perder terreno y la política pública vuelve a tener una responsabilidad central.


