
Postigo. Grecia, Vero y Cecy candidatas en la oposición
La falta de cuadros en la oposición muestra su pobreza política y su miseria ideológica, pero su responsabilidad de ofrecer representantes cercanos a la gente, más allá de lo que puedan ofrecer los medios como vínculos con el pueblo.
La pobreza de cuadros que mostraron al elegir a su candidata a la Presidencia de la República habla del suicidio político opositor. Sin embargo, la caricatura de candidata continúa siendo una presencia constante en las estrategias de la oposición.
Si alguien creyó que era un exceso que una persona como Xóchitl Gálvez fuera candidata de algo, ahora surge Movimiento Ciudadano mostrando que todavía hay más y peor. La desesperación por la falta de cuadros que debieron crear desde hace muchos años muestra un desequilibrio interno en los partidos de oposición.
La competencia electoral prácticamente no existe, como cuando el priista frívolo de José López Portillo compitió por la Presidencia sin opositores. Ahora, la selección de algunos candidatos pareciera una visión alterada de la realidad; sólo así puede justificarse el hecho de que un partido político pueda interesarse por tener como candidata a Grecia Quiroz a la gubernatura de Michoacán.
MC pudiera calificarse de oportunista, ante la insistencia de los medios de hacer popular a una presidenta municipal impuesta, sin elecciones de por medio y heredada ante la muerte de su esposo. Cuando en realidad no sólo se adueñó de facto de la alcaldía de Uruapan, sino que se dice dirigente moral del Movimiento del Sombrero, un movimiento dividido en esa localidad que, además, no rebasa sus límites, aunque quieran hacer creer que se trata de una corriente política estatal.
Un diario de cobertura nacional llega al extremo de calificar al movimiento como fenómeno social, en un alarde de delirio mediático para desgastar al gobierno.
De esta necesidad de desgaste surge de las sombras de la improvisación política la madre buscadora Cecy Flores, quien con sus declaraciones ha desprestigiado una lucha social digna que ha hecho historia en el país por su dignidad y persistencia; la enlodó y frivolizó al máximo.
Luego de una trayectoria de heroísmo de madres buscadoras que sacrifican su vida tratando de encontrar los restos de sus hijos, aparece Cecy Flores, con una trayectoria personal histriónica, más cercana al delito que a la victimización y eminentemente política. Desde el sexenio anterior, su presencia en los alrededores de Palacio Nacional en busca de cámaras y micrófonos más que de sus hijos mostró su interés personal tocando la puerta, luego vestida de beisbolista y, por último, con una pala para que el entonces Presidente Andrés Manuel López Obrador ayudara a las madres que ella representa a buscar a sus hijos. Esto sin contar sus adhesiones públicas a la campaña de Xóchitl Gálvez.
Luego se acercó al partido de Guadalupe Acosta, sin nombre todavía, al que sólo fueron necesarias unas frases para dejarlo noqueado: “Sí, mi hijo hizo cosas ilícitas, pero fue para tener mucho dinero y dar un mejor futuro a mis nietos”. Otra: “Mi hijo era un delincuente, pero no merecía eso”. Una más: “Le dije que si él (líder de un cártel) no me entregaba a mis hijos, yo le iba a matar a su hija”.
Por su parte, el partido mencionado, al cual dieron su registro condicionado a finales de julio, ya lleva dos de sus integrantes del Consejo Ciudadano en la cárcel. El primero, Ernesto Ruffo Apel, exgobernador del PAN por Baja California, con 96 pruebas hasta el momento por el delito de huachicoleo; y el segundo, el exgobernador priista de Guerrero, Ángel Aguirre, acusado de ocultar evidencias en la desaparición de 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa, Isidro Burgos.
La incapacidad de crear cuadros de una oposición que tiene como objetivo derrocar, por cualquier medio, al actual, carece de trascendencia. Han llegado a tal extremo de convencer a la señora que interrumpió la caravana de la Presidenta en su gira por Tamaulipas, Laura Verónica Rojas Prieto, quien resultó ser una vecina tóxica de Tampico.
La oposición sigue sin crear cuadros; prefiere pasar de una candidatura a otra, de un cargo a otro a los mismos, cuya trayectoria y deshonestidad están a la vista de todos.


