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Querida Elena:
¿Te acuerdas cuando éramos felices? Como aquel 10 de mayo que no había pandemia y el salón tesorería del Palacio se llenaba a tope, tanto que hasta mariachi hubo para festejar a las madrecitas mexicanas.
No ha pasado tanto tiempo, Elena, fue en 2019. Ese día, mirando al cielo, sentías que tu mamá podía estar contenta porque las cosas habían cambiado.
Porque fue la primera vez que un presidente invitaba a las mujeres de a pie, a un lugar antes ajeno y ese día lo sentías cálido. ¿Te acuerdas, Elena?
Un presidente que con voz sencilla y cálida, invitó a pasar al pueblo al recinto antes tomado por “el poder” de los poderosos, esa pléyade ajena, incomprensible y distante que ultrajó a nuestro amado país.
“Mira mamá tú que estás en el cielo, míranos aquí”, dijiste ese día. “Mira mamá, creo que somos muy felices aquí, hoy en este día”.
En verdad, de aquel 10 de mayo de 2019, para acá, no ha pasado mucho tiempo. No tanto como todo el que recorrimos junto con millones de mexicanos en defensa de nuestro país. ¿Te acuerdas, Elena?.
Tampoco está lejano aquel 26 de octubre de 2014, que en pleno zócalo, como tantas veces, decíamos que la hora de los pobres había llegado, que el momento de los ciudadanos había llegado. Que merecíamos sentirnos representados.
Sí, amiga querida, ahí estuvimos frente a miles de mexicanos, a pleno sol, como tantas veces, demandando democracia. Ese día pensábamos que el noble oficio de la política era potestad del pueblo mismo. Lo es, Elena, lo es. Es una convicción que a diario toma sentido en las personas.
México ha cambiado mucho, va por buen camino, dijiste sin titubeos cuando la democracia se hizo de carne y hueso, cuando el pueblo entró por la puerta del Palacio, este lugar donde tanto se te quiere.
Querida Elena, sabes que al gobierno construido entre todos, le da por informar, porque es un derecho que tanto reclamamos.
Hoy calificas las mañaneras como exceso de poder y abuso. Pero es lo mínimo que podemos hacer, porque el pueblo merece conocer qué se hace, cómo y quién lo hace. Antes, todo era en lo oscurito. ¿Te acuerdas, Elena?
Tal vez sea un exceso o hasta un error, como dices, aunque tal vez sea cierto, como dijo el apóstol Juan en las sagradas escrituras: “la verdad nos hará libres”.
Me despido, querida mía, retomando tus palabras de aquel 26 de octubre: “aquí estamos aunque no nos vean de cuerpo entero, nuestro espíritu es más fuerte que todas las traiciones y todas las vilezas”.
Te abrazo.
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M21


