
El tercer atentado contra Trump no es un hecho aislado, es una advertencia
abril 27, 2026El circo de Trump
Por: José García Sánchez
Héroe, asesino o patiño: posturas radicalmente opuestas en la calidad de acciones humanas. ¿Cómo calificar al personaje que se prestó a la pantomima de entrar al Hotel Washington Hilton como si invadiera la cancha de un estadio, para disparar al aire y hacer creer que quería matar al payaso mayor de ese circo?
El supuesto atentado y su contexto
El autor del atentado forma parte del equipo de admiradores de la derecha en general y de Trump y Netanyahu, en particular.
Colle Allen, profesor en Torrance, California, nombrado recientemente Maestro del Mes en el condado de Los Ángeles, es el autor del supuesto atentado contra Trump. Tiene en sus redes un cartel de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF), vistiendo una playera con el logo de la organización.
Recuerda la serie televisiva “Salvador”, que prohibieron por cuestionar la forma de organización de la ultraderecha en España.
Es decir, el agresor es del mismo equipo de la banda de ultraderechistas.
Antecedentes: el primer atentado contra Trump
El primer atentado contra Trump, del 20 de julio de 2024, durante su campaña, le sirvió para garantizar el triunfo; del cual también existen sospechas de que haya sido un montaje.
Había pólvora en su ropa, utilizada en las explosiones de las películas en aparatos llamados squibs, que contienen sangre artificial. La herida nunca dejó cicatriz en la oreja afectada.
Trump, medios y construcción del personaje
Ahora necesita, urgentemente, simpatías dentro de su país. Sabe, de sobra, que fuera de sus fronteras, su aceptación es nula.
Trump es el más mediático de los presidentes que haya tenido Estados Unidos; es visto más como un comediante que como un estadista que gobierna desde el escritorio firmando cartas.
El pueblo estadounidense es proclive a considerar como verdad absoluta lo que aparece en los medios, sin cuestionamientos. Ese es el público al que quiere llegar; es el que votará en noviembre.
Crisis política y necesidad de legitimidad
A seis meses de las elecciones, donde tenía la derrota garantizada y el peligro de ser objeto de juicio político, el atentado le acomoda perfectamente para tener la posibilidad de terminar su mandato.
Con la amenaza de una guerra civil, con 34 denuncias penales y la pesadilla de su aparición imborrable en los archivos Epstein, sumados a sus amenazas de aranceles, 20 por ciento de aprobación y fantasiosas victorias militares, Trump no tenía más alternativa que un atentado para seguir vivo políticamente.
El montaje como estrategia
Precisamente en el momento en que el mundo entero reflexiona sobre el calificativo que tuviera un agresor contra su vida —que oscila entre la heroicidad o la criminalidad— surge un montaje que intenta regresarle la credibilidad perdida, aunque no haya recibido ni un rasguño.
Ahora, como presidente, pareciera tener menos seguridad que cuando era candidato y, lo más increíble, en tiempos de guerra.
Mentiras, medios y percepción pública
No son pocas las mentiras expresadas por Trump desde el momento en el que llegó a la Casa Blanca por segunda vez; una más no le perjudica sustancialmente. Sin embargo, podría salvarle la vida política y la honorabilidad, sin correr más riesgo que el de descubrirse un montaje.
¿Cómo creerle a un mentiroso? Ese es el cuestionamiento del mundo, sobre todo cuando crea un circo de un evento con comunicadores y hace de su agresor un patiño.
Si el atentado fuera real, los resultados debieron ser otros. En el anterior falló la seguridad; en esta ocasión, los errores fueron del agresor, quien entró al recinto como si se tratara de un campo de futbol.
Conclusión: medios, IA y credibilidad
No son tiempos de apostarle a los medios frente a la aparición de la inteligencia artificial, que pone todo en duda.
Basar el futuro político en los medios podría considerarse un suicidio político ante la realidad de verlo todo perdido.


