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marzo 27, 2026El desastre de los medios y el derrame
Postigo
Por: José García Sánchez
Algunos periodistas consideran que su trabajo es un videojuego cuyo nivel de escándalo y alarma social debe superarse cada día. Esta es la actitud de quienes han optado por hacer de una mentira todo un proceso de urgencias sobre el derrame de petróleo en Veracruz, dando seguimiento puntual a la guerra sucia contra la gobernadora de Veracruz.
Medios, “expertos” y construcción de narrativa
De un tiempo a la fecha los medios han adoptado un sistema burdo para combatir las decisiones del gobierno: convocan a un “experto” en el tema para contradecir lo que hace o dice la administración pública, aunque esa persona carezca, en términos reales, de los conocimientos o experiencia en el tema.
Basta con que los medios los bauticen como expertos para que, de la noche a la mañana, lo sean y den a conocer una serie de falacias que carecen de base y sólo tienen como argumento sus palabras. Este fenómeno ha sido clave en la narrativa sobre el derrame de petróleo en Veracruz.
Credibilidad, escándalo y desinformación
Los medios carecen de credibilidad, por lo que deben crear un escándalo de todo para ser consumidos. Cuando esto no sucede, antes de desmentir responsabilizan a los funcionarios públicos de minimizar los hechos.
Recordemos la muestra de mala voluntad, sobre todo de ignorancia de los medios en Veracruz, cuando desdeñaron la versión de un infarto de la maestra Irma Hernández, secuestrada en el estado, al negar que había muerto a causa de un infarto, como lo había señalado la gobernadora desde un principio.
Luego de otra revisión, se dijo que había muerto por los golpes recibidos por sus secuestradores; lo que no dijeron es que los golpes le provocaron un infarto mortal.
Información oficial vs inmediatez mediática
Los funcionarios públicos tienen la obligación de dar a conocer los hechos con toda precisión; no pueden alterar ni desdeñar ningún cuestionamiento. Sus respuestas deben estar basadas en datos que los especialistas reales, en cada materia, les proporcionan, lo que implica tiempo y trabajo.
En cambio, los medios tienen la costumbre de emitir fallos, conclusiones, acusaciones y resultados en el momento en que la desgracia sucede; y como los mexicanos estamos acostumbrados a no confiar en el gobierno, la alarma de un desastre se extiende.
Percepción empírica y falta de rigor
La visión de los medios es empírica, donde lo que se ve es la única realidad. Ese es su trabajo: informar, no dar a conocer niveles de desastre cuyas mediciones desconocen.
Durante la pandemia, reporteros, columnistas y analistas se convirtieron en epidemiólogos; la gente, en lugar de cuestionar su repentino conocimiento, optó por hacerles caso, causando graves problemas y hasta muertes.
Derrame de petróleo en Veracruz: señales vs evidencia
Las muestras de peces muertos son una señal, nada alentadora, desde luego, pero no muestran el estado real del problema hasta no tener resultados concluyentes.
Basar los criterios en las repercusiones visibles de la naturaleza no es científico, sino sólo la percepción de algo que nunca debió ocurrir. A pesar de ello, el derrame de petróleo en Veracruz ha sido tratado mediáticamente como una catástrofe confirmada.
Contexto internacional y silencio informativo
Hasta el momento, los medios internacionales —por lo menos de los países afectados por el derrame o próximos al desastre— no han informado al respecto. El rumor del apocalipsis es estatal principalmente; tiene que ver más con las elecciones que con la preocupación por la naturaleza o los pescadores.
Nadie puede creer que a un medio como Reforma le preocupen los pescadores, dándoles la nota principal en su diario.
Organismos, presión internacional y narrativa
Hay instancias internacionales que denuncian, alertan, miden o señalan los riesgos de este tipo de derrames, y su perspectiva no es tan alarmista como la de los medios; ni siquiera han dedicado tiempo a su posible peligro.
Si fuera el desastre que los medios señalan, Estados Unidos hubiera empezado a presionar como parte de las múltiples presiones que ejerce sobre el gobierno mexicano.
Greenpeace y el uso de imágenes
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aclaró puntualmente que Greenpeace, la fundación ecológica conservadora, se deslindó de una imagen que difundió para ilustrar el desastre, al reconocer públicamente que subió a sus redes sociales una imagen “como si hubiera en el Golfo de México una catástrofe terrible”.
Imagen que retoman los medios como real, a pesar de la aclaración, como si fuera producto de una investigación. Greenpeace no tiene credibilidad para los científicos cuando éstos realizan investigaciones; se sabe de su tendencia a exagerar.
La Presidenta reiteró que esa imagen es falsa, y señaló que Greenpeace: “a veces, no necesariamente tiene datos científicos para sustentar lo que dice”.
Ética periodística y responsabilidad
El Independiente tomó la imagen sólo para ilustrar, pero sin apegarse al hecho; como un simple ejemplo de lo que es un derrame, con poca o mala intención, faltó al profesionalismo que debe tener toda persona con tantos años en el oficio como su director Carlos Ramírez.
Periodistas de Veracruz, con más resentimiento que investigación, sin consultar, convirtieron una imagen “ilustrativa” en una foto del lugar del desastre como si fuera real.
Conclusión
La guerra sucia en Veracruz continúa, ya lleva dos años y sigue.


