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enero 12, 2026Nahle gana la guerra sucia
Ahora resulta que por ser periodista eres candidato a la canonización, cuando hay algunos que deberían estar en la cárcel
Por José García Sánchez
A pesar de la guerra sucia impulsada por intereses políticos en Veracruz, la gobernadora Rocío Nahle mantiene una aprobación ciudadana del 58.8%, de acuerdo con mediciones recientes. La cifra se sostiene pese a una intensa campaña de críticas encabezada por el prianismo local y amplificada por medios de la entidad.
El intento de desgaste político fue liderado por Pepe Yunes, quien terminó por cavar su propia tumba electoral tras una derrota aplastante frente a Nahle. Lejos de debilitarla, los ataques no lograron frenar el respaldo popular a la mandataria estatal.
Una relación directa con la ciudadanía
La aprobación de Rocío Nahle no responde a la narrativa mediática local, sino a una relación directa con la población. La gobernadora mantiene contacto con el Veracruz real, no con los grupos que se autodenominan representantes sociales, pero que en realidad son minoritarios.
En contraste, los medios de comunicación en la entidad han perdido influencia. Sus columnistas ya no inciden en la opinión pública y sus propietarios siguen resentidos por la falta de los subsidios gubernamentales que durante años consideraron normales.
Multas, resentimientos y chantajes
La sanción superior a 14 millones de pesos impuesta a Arturo Castagné, uno de los principales promotores de los ataques, intensificó el encono contra la gobernadora. A ello se sumó la inercia de cuestionamientos provenientes de medios carentes de profesionalismo, que buscaron frenar el trabajo del gobierno estatal.
El objetivo fue claro: presionar, desgastar y chantajear. Sin embargo, la estrategia no funcionó. La población ha hecho caso omiso de esas voces, cuyo descrédito se arrastra desde administraciones pasadas.
Medios desgastados y oposición en extinción
Desde hace años, la ciudadanía veracruzana dejó de confiar en los medios locales. Su pérdida de credibilidad es consecuencia de excesos, vicios y prácticas heredadas de viejas épocas políticas.
El protagonismo y la estridencia de algunos columnistas persisten bajo la lógica del “te pego para que me pagues”. No obstante, ese método ya no tiene efecto. El desgaste es evidente y la oposición insiste en fingir una fuerza que ya no tiene.
Enemigos internos y externos
Rocío Nahle no solo enfrenta ataques de la oposición tradicional. También lidia con adversarios del pasado, del presente y del futuro, incluso dentro de su propio partido. Algunos intentan minimizar o invisibilizar los reconocimientos nacionales e internacionales que ha recibido, los cuales tienen mayor eco fuera de Veracruz que dentro del estado.
Figuras como Eric Cisneros, Esteban Ramírez y Manuel Huerta han intentado restarle respaldo, sin éxito. Sus acciones, carentes de resultados políticos reales, contrastan con la preparación académica, experiencia y disciplina de la gobernadora.
Un respaldo similar al de la Presidencia
Alcanzar 58.8% de aprobación coloca a Rocío Nahle en niveles similares a los de la Presidenta de la República. Es un reflejo de un pueblo que ya no se deja manipular por noticias falsas ni por políticos sin respaldo social.
La aprobación no surge del ruido mediático, sino del trabajo cotidiano. En Veracruz, la ciudadanía ha dejado claro que distingue entre la estridencia y los resultados.


