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marzo 21, 2026Las calles sin nombre
Postigo
Por: José García Sánchez
La disputa por la memoria pública revela una lucha política más profunda: quién define los símbolos, la historia y el sentido del espacio común en México.
A lo largo del país, miles de calles, colonias y unidades habitacionales llevan nombres que poco o nada significan para quienes las habitan. Son referencias vacías, etiquetas heredadas de un pasado político que hoy resulta ajeno para la mayoría de los mexicanos.
La Unidad CTM, la colonia CROC o la avenida Raúl Salinas Lozano son ejemplos de una nomenclatura desconectada de la realidad cotidiana. Nombres que sobreviven sin contexto, repetidos por generaciones que desconocen su origen.
Nombres sin memoria en el espacio público
La historia oficial ha dejado huellas en el espacio urbano, pero muchas de ellas se han convertido en símbolos sin contenido. Calles como Vía López Portillo se pronuncian todos los días sin que exista una noción clara de quién fue ese personaje o qué representó.
Con el paso del tiempo, estos nombres tienden a diluirse. Se transforman en referencias abstractas, desligadas de la memoria colectiva.
En muchos casos, los personajes que alguna vez ocuparon un lugar central en la vida pública terminan reducidos a una simple placa.
La disputa política por la nomenclatura
El debate actual sobre el cambio de nombres en calles y colonias refleja una confrontación política más amplia. No se trata solo de nomenclatura urbana, sino de la disputa por el significado de la historia reciente.
Sectores críticos han rechazado que espacios públicos adopten referencias vinculadas a la llamada Cuarta Transformación. Sin embargo, esa resistencia contrasta con la normalización histórica de nombres ligados a figuras del antiguo régimen.
Durante décadas, calles y colonias llevaron nombres de políticos cuestionados sin generar controversia pública.
Tultitlán: un conflicto con trasfondo político
El caso reciente en Tultitlán, Estado de México, evidencia esta tensión. Ahí, acciones para modificar nomenclaturas derivaron en un conflicto que va más allá del ámbito local.
Según versiones, las intervenciones habrían sido impulsadas por actores externos, lo que sugiere una operación política más que una demanda vecinal genuina.
La polémica también exhibe el papel de los medios y comentaristas que, tras haber sido beneficiados por gobiernos anteriores, hoy adoptan una postura crítica frente a los cambios actuales.
Más allá de los nombres
El fondo del debate no es únicamente cómo se llaman las calles, sino qué memoria se preserva y cuál se cuestiona.
En un país donde existen avenidas dedicadas a figuras como Porfirio Díaz, Díaz Ordaz o Carlos Salinas, la discusión sobre nuevos nombres parece revelar una disputa selectiva.
Mientras tanto, las necesidades reales de municipios como Tultitlán siguen siendo más urgentes que cualquier placa en una esquina.
La pregunta permanece: ¿quién decide qué merece ser recordado y qué debe quedar en el olvido?


