
Más allá de Marx: instituciones, legado y futuro de la educación pública
febrero 16, 2026Ayuso en el país de las maravillas.
Postigo.
Por: José García Sánchez
Ayuso y el modelo argentino: una comparación polémica
Solo a una persona profundamente desconectada de la realidad se le ocurriría afirmar que México debería adoptar un régimen como el de Argentina. Mientras Isabel Díaz Ayuso pronunciaba esa idea, las calles argentinas registraban protestas reprimidas por fuerzas de seguridad que intentaban contener el descontento social.
Argentina no enfrenta un bloqueo comercial, energético ni sanitario como Cuba. Por el contrario, mantiene respaldo constante de Estados Unidos e Israel. A pesar de ello, atraviesa una crisis económica y social profunda.
El gobierno argentino impone jornadas laborales extensas, restricciones sindicales y políticas económicas que han generado inconformidad. Sin embargo, desde ciertos sectores conservadores se insiste en presentar ese modelo como ejemplo.
El discurso contra el “comunismo”
Más allá de declaraciones provocadoras, el eje constante de la narrativa de la derecha internacional es la crítica al llamado “comunismo”. Ayuso declaró que la falta de libertad en Venezuela es “la herida más importante que hay que curar”, responsabilizando a ese modelo político de la migración venezolana.
En su discurso, extendió esa visión hacia Cuba y México. Sin embargo, su postura contrasta con decisiones propias, como la prohibición de banderas palestinas en Madrid, lo que ha generado críticas sobre coherencia democrática.
Mientras se promueven colectas y campañas solidarias para ciertos conflictos internacionales, otras crisis reciben un tratamiento distinto. La política exterior se convierte entonces en una herramienta discursiva más que en una política coherente de derechos humanos.
Estados Unidos como referente
Ayuso ha manifestado abiertamente su admiración por Estados Unidos y por Donald Trump. Ha calificado a ese país como ejemplo de democracia y ha celebrado su cercanía política.
No obstante, Estados Unidos enfrenta cuestionamientos internacionales en materia de derechos humanos, desigualdad y violencia interna. Presentarlo como modelo absoluto genera debate y evidencia una visión parcial del panorama global.
Privatización y discurso ultraconservador
La presidenta madrileña ha impulsado políticas de privatización educativa y mantiene una postura firme contra movimientos sociales que cuestionan su gestión.
La ultraderecha internacional ha crecido tras la debilidad de la derecha tradicional. Para avanzar, construye un nuevo lenguaje político donde términos como comunismo, terrorismo y narcotráfico se mezclan deliberadamente cuando se refieren a gobiernos progresistas.
Este uso estratégico del lenguaje busca simplificar realidades complejas y colocar proyectos políticos distintos dentro de una misma categoría negativa.
El lenguaje como campo de batalla político
El debate actual no es solo económico o institucional. También es semántico. La ultraderecha intenta redefinir conceptos y apropiarse del discurso público.
Sin embargo, el lenguaje no tiene dueño. Reducir la política a etiquetas simplificadas no resuelve los problemas estructurales de las sociedades.
El verdadero desafío no está en imponer un glosario ideológico, sino en responder a las demandas sociales con políticas públicas eficaces, coherentes y sostenibles.


