
El impuesto que terminó protegiendo a México
junio 15, 2026Las causas de los desaparecidos
Postigo
Por José García Sánchez
Durante muchos años, los jóvenes estudiantes fueron víctimas del gobierno represivo porque representaban un riesgo para un sistema autoritario que no permitía el diálogo. Su activismo rebasaba a funcionarios públicos incapaces de responder a las demandas sociales y políticas de su tiempo.
El camino fácil era desaparecer a los enemigos porque denunciaban privilegios que los medios no se atrevían a publicar.
La desaparición forzada como herramienta de represión
Se organizaron movilizaciones callejeras, huelgas, paros, plantones y guerrillas. Todas fueron aplastadas por el autoritarismo, no sin antes desaparecer a miles de activistas e integrantes de esas luchas.
La fragilidad del gobierno mexicano la mostraron sus propios líderes y presidentes en el pasado. La libertad absoluta con la que empezaron a ejercer el poder los presidentes civiles dio rienda suelta a numerosos excesos.
Miguel Alemán fue el primero en adoptar la administración pública como patrimonio familiar.
Miguel Alemán y el inicio del autoritarismo moderno
Los actos de represión del primer presidente civil fueron más severos y salvajes que los impuestos por los presidentes militares.
Miguel Alemán se distinguió por salvaguardar, a sangre y fuego, los intereses empresariales como una forma de atraer inversión nacional y extranjera.
De esta manera se multiplicaron los sindicatos blancos y comenzó una etapa de represión sindical que prácticamente dejó sin posibilidades de reclamo a los trabajadores mexicanos.
Alemán Valdés también condicionó la libertad de expresión mediante subsidios, publicidad oficial y presiones fiscales. Perseguía, encarcelaba y amenazaba a periodistas.
El 68 y la Guerra Sucia
El movimiento estudiantil de 1968 es una muestra de la intolerancia de un gobierno que no permitía la disidencia y que fue capaz de exterminarla.
En ese entonces, ser madre buscadora significaba colocarse frente a los aparatos represivos del Estado. Desde la Dirección Federal de Seguridad desaparecieron cientos de jóvenes, a quienes sectores de la derecha ahora califican como delincuentes por intentar transformar al país desde movimientos de resistencia o guerrilla.
Desapariciones del pasado y desapariciones actuales
Ahora, muchos de los desaparecidos fueron vistos por última vez en antros, bares, cantinas o espacios de recreación, según han señalado las propias madres buscadoras.
Recientemente se conmemoró, casi en silencio, la matanza del 10 de junio de 1971, donde fueron asesinados cientos de estudiantes.
México acumula décadas de desapariciones; sin embargo, el autor considera que existe una diferencia fundamental entre las desapariciones del pasado y las actuales.
Mientras anteriormente las desapariciones formaban parte de una estrategia represiva del Estado, hoy las causas serían distintas y estarían relacionadas principalmente con dinámicas vinculadas al crimen organizado.
Crimen organizado y desapariciones
Las investigaciones y aperturas realizadas por las autoridades han mostrado que muchas desapariciones recientes están asociadas a mecanismos de reclutamiento forzado o voluntario por parte de organizaciones criminales.
Existen casos ampliamente conocidos donde jóvenes que acudieron a fiestas, buscaron mejores ingresos o establecieron relaciones con personas vinculadas a estructuras de poder terminaron siendo víctimas de hechos violentos.
Las actividades y conductas previas a las desapariciones exigen, según esta visión, mayor sinceridad y apertura para facilitar investigaciones más efectivas.
El papel de los colectivos de búsqueda
La desesperación de madres y familiares puede generar la percepción de que no se hace nada porque los desaparecidos no aparecen.
Sin embargo, el hecho de que no sean encontrados no significa necesariamente que no exista una búsqueda.
Algunos colectivos consideran al gobierno como adversario principal y llegan incluso a confrontar a las autoridades encargadas de brindar seguridad durante sus actividades.
Según esta perspectiva, el enojo que debería dirigirse a los responsables directos de las desapariciones termina orientándose hacia instituciones que participan en los procesos de búsqueda.
Investigación y localización
Si las familias, que se han convertido en expertas en la búsqueda, no logran localizar a sus seres queridos, el problema ya no sería únicamente de rastreo físico, sino de investigación criminal.
La localización de muchas víctimas depende de obtener información de quienes participaron en los hechos y conocen el destino de los desaparecidos.
Sin embargo, esta línea de investigación pocas veces ocupa el centro de las protestas.
El ejemplo de las Madres de Plaza de Mayo
Cuando existen auténticos deseos de encontrar a los familiares desaparecidos, señala el autor, las búsquedas no deberían distraerse con aspiraciones electorales, militancias partidistas o respaldos a candidatos.
Como ejemplo menciona a las Madres de Plaza de Mayo, en Argentina.
El gobierno militar argentino las llamó despectivamente “Las locas de Plaza de Mayo”, pero con el paso del tiempo lograron convertirse en un referente internacional de búsqueda y memoria.
Buscaron durante años en distintos rincones de Argentina y países vecinos, investigaron, entrevistaron a militares, policías y funcionarios de la dictadura.
Nunca dejaron de buscar.
Las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo demostraron que la perseverancia, la investigación y la organización pueden generar resultados incluso frente a sistemas represivos.
Su experiencia continúa siendo una referencia obligada para comprender la dimensión humana de las desapariciones y la importancia de mantener el foco en la búsqueda de verdad y justicia para las víctimas y sus familias.


