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Columna de opinión | Ingeniería Política
Por: Aldo San Pedro
Un inicio de año marcado por decisiones que pesan más
Al comenzar 2026, muchas personas sienten que algo cambió. No siempre es fácil explicarlo.
La política ya no se percibe solo en discursos. Hoy impacta el trabajo, el ingreso, la seguridad y la tranquilidad diaria.
No se trata de una crisis abierta. Pero sí de un momento donde los márgenes se sienten más estrechos.
Cada decisión pesa más y cada error cuesta más corregirlo. Entender este contexto ayuda a leer el momento con claridad, sin miedo ni exageraciones.
Concentración de poder y debilidad de contrapesos
Uno de los primeros riesgos tiene que ver con cómo se toman las decisiones.
Cuando el poder se concentra, los procesos avanzan más rápido. Sin embargo, también aumenta el riesgo de cambios sin explicación suficiente.
Esto no significa que todo esté mal. Significa que la certeza puede debilitarse si no hay diálogo ni claridad.
Cuando los contrapesos pierden fuerza, corregir errores se vuelve más difícil y los ajustes llegan tarde.
Crecimiento económico bajo y cautela generalizada
En la economía, el problema no es un colapso. Es la falta de impulso.
Con bajo crecimiento, mejorar ingresos y generar oportunidades se vuelve más complicado.
Muchas inversiones prefieren esperar. Esa pausa no se refleja solo en cifras.
Se nota en empleos que no llegan, proyectos que se posponen y familias que viven con mayor cautela.
El reto es recuperar confianza para volver a mover la rueda económica.
Presión externa y relación con Estados Unidos
Desde el exterior, la relación con Estados Unidos mantiene un ambiente de presión constante.
La revisión del T-MEC no implica una ruptura, pero sí genera incertidumbre permanente.
El desafío es responder con preparación y cabeza fría.
Las decisiones apresuradas suelen salir más caras que la negociación paciente.
Reformas que avanzan más rápido que su implementación
Otro riesgo aparece cuando las reformas superan la capacidad de ejecución.
Cambiar leyes es importante, pero aplicarlas bien lo es aún más.
Cuando hay confusión, retrasos o reglas poco claras, la confianza se erosiona.
Un Estado fuerte no es el que promete más, sino el que cumple mejor.
Inseguridad y normalización del conflicto
En el territorio, la inseguridad y los conflictos sociales siguen presentes.
El mayor riesgo no es solo su existencia, sino acostumbrarse a ellos.
Cuando la violencia se normaliza, se encarecen los negocios.
También se fragmentan las comunidades y se debilita la confianza institucional.
Nombrar los riesgos no es pesimismo
Hablar de riesgos no es una invitación al alarmismo.
Es una forma de prevención.
Identificarlos permite anticiparse y corregir a tiempo.
También ayuda a exigir mejores decisiones, reglas claras y ejecución responsable.
La certidumbre como activo central
Todos estos factores se conectan en un punto clave: la certidumbre.
Con reglas claras e instituciones funcionales, las personas pueden planear, invertir y vivir con mayor tranquilidad.
La incertidumbre no desaparece sola.
Se reduce con orden, coherencia y responsabilidad.
Un año de definición, no de ruptura
México no enfrenta una crisis inmediata. Enfrenta una prueba.
Los riesgos de 2026 no anuncian un quiebre, sino un sistema en evaluación.
El verdadero activo del país no es la prisa ni la confrontación.
Es la capacidad de convertir tensión en resultados y presión en instituciones sólidas.
Si se transita este periodo con claridad y disciplina, lo que hoy se ve como riesgo puede convertirse en el momento en que se gobernó mejor cuando el entorno dejó de ser cómodo.


