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Postigo
Por: José García Sánchez
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Una marcha desairada y un mensaje claro
La desnutrida marcha del domingo 14 de diciembre es, sin duda, un aviso para las aspiraciones políticas de asociaciones que buscan un registro condicionado. Es evidente que no cuentan con el respaldo de la población.
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A pesar de que la oposición ha abandonado temporalmente a sus partidos políticos para concentrarse en el proceso del nuevo partido Somos México, la mayoría de la gente le ha dado la espalda.
Caras viejas disfrazadas de novedad
Somos México se presenta como una alternativa de caras nuevas. En realidad, se trata de personajes desgastados que buscan revivir su carrera política tras el colapso personal o la desaparición de sus partidos. Nada tienen de nuevo y el registro como partido sigue estando lejos. La marcha fallida solo los aleja más.
Entre sus integrantes destacan perfiles tan conocidos como Guadalupe Acosta Naranjo, exmilitante del PRD y oportunista político; Lorenzo Córdova, expresidente consejero del INE; y Marco Antonio Baños, exconsejero del INE, expriista y asesor de César Verástegui. Son apenas algunos nombres de una larga lista de caras sucias de la política nacional, no de nuevas generaciones.
El obstáculo real: la militancia
Aunque Somos México presume haber realizado más de 200 asambleas exigidas, aún no avaladas, esto no garantiza el registro. El verdadero obstáculo es la militancia.
En un plazo de 45 días naturales, la organización debe reunir más de 111 mil afiliados, lo que implica inscribir 2,500 personas diarias. A ello se suman al menos 15 días de vacaciones, lo que reduce aún más sus posibilidades.
Es cierto que es la organización que más se aproxima a cumplir los requisitos formales, pero eso solo es posible cuando se cuenta con fuerza social real, algo que claramente no tienen.
El INE y las posibles concesiones
El INE podría hacer concesiones, especialmente si los exconsejeros electorales que hoy integran Somos México —más de una decena— logran construir argumentos a modo.
La revisión de afiliados, el talón de Aquiles de esta organización, suele ser estricta. En promedio, al menos 20% de los registros son desechados, lo que podría dejar a Somos México fuera si apenas alcanza el número mínimo requerido.
Aquí no se descarta un acuerdo implícito entre exconsejeros y consejeros actuales para relajar los criterios, permitir el registro y justificar la existencia del INE bajo una supuesta pluralidad democrática.
Aplazamientos y simulación de pluralidad
La primera petición de Somos México será aplazar la fecha límite, prevista para el 31 de enero. Dada la presión política y la necesidad del INE de mostrar imparcialidad, no sería extraño que se conceda.
De concretarse, Somos México sería el único partido nuevo, no por fuerza social, sino por concesiones. Se declara ajeno a izquierdas y derechas, pero el origen ideológico de sus dirigentes es radicalmente conservador.
Un partido nacido con defecto de origen
Somos México es una gran mentira desde su gestación. Sus dirigentes participaron activamente en la derrota electoral de Xóchitl Gálvez, a través de disfraces como la Marea Rosa y el Frente Cívico Nacional, que se autodenominaron sociedad civil para ocultar su verdadero origen.
El partido nace con defectos estructurales:
- falta de claridad ideológica,
- enemistad visceral con la Cuarta Transformación,
- carga política y moral de sus dirigentes,
- incapacidad para convocar ciudadanía real.
No debe buscar culpables fuera: sus fallas están dentro, en ese club de amigos.
Medios, presión y una derrota anunciada
Como toda la derecha, Somos México intenta ocultar su inminente fracaso con una intensa exposición mediática, usando a los medios para presionar al INE y aparentar viabilidad.
Los medios, por interés económico, y el INE, por temor a parecer autoritario, construyen una narrativa de esperanza artificial. Pero la realidad es contundente: si se respetan las leyes y los plazos, el futuro de Somos México es una derrota anunciada.


